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El dolor de espalda

Todo lo que necesitas saber sobre el dolor de espalda.

Lumbalgia, cervicalgia, ciática, lumbago, tortícolis… Según dónde se localice, dónde se irradie o con qué intensidad se presente, el dolor de espalda recibe distintos nombres. Algunos de ellos, como los recién citados, son popularmente conocidos y, sin duda, temidos por quienes los han padecido alguna vez o los padecen de forma reiterada. Otros, aunque suenan más exóticos -sacroiletitis, coxigodinia-, no resultan menos molestos. Dolores son, al fin y al cabo, y no tan infrecuentes. Conviene, al menos, saber que existen.

¿Por qué hablar del dolor de espalda?

Porque es una afección extraordinariamente común en la sociedad actual: según la Organización Mundial de la Salud, entre un 60 y un 70 % de la población en los países industrializados experimentará uno o más episodios de lumbalgia (el dolor de espalda más habitual) a lo largo de su vida.

Porque supone un enorme impacto económico y social: según el último estudio EPISER, el dolor de espalda genera más de 5,5 millones de consultas médicas en 6 meses y es la causa más importante de baja laboral en personas menores de 45 años. Más allá de las consecuencias económicas que se derivan de estas cifras están las consecuencias sociales. Según este mismo estudio, el dolor de espalda perjudica la calidad de vida mucho más que otras enfermedades crónicas de alta prevalencia como las enfermedades cardiaca, pulmonar y digestiva, la diabetes, la hipertensión arterial o la depresión.

Porque las condiciones en las que estamos viviendo desde hace unos meses (teletrabajo, incertidumbre, inquietud, estrés, sedentarismo…) son el caldo de cultivo del dolor de espalda.

Una imagen panorámica.

En próximas entradas abordaré el tema del teletrabajo, con recomendaciones para crear un puesto adecuado y ejercicios básicos para aliviar los dolores que puedan surgir. Por el momento, este post no pretender ser más que una fotografía panorámica sobre el dolor de espalda.

Empecemos por los distintos tipos o los distintos nombres que recibe esta afección según dónde se localice, en qué modalidad se presente y dónde se irradie.

Tipos de dolor de espalda según la localización del dolor.

Iconografía Cv
  • Cervicalgia: dolor en la región cervical (cuello). A su forma aguda la llamamos tortícolis y aparece asociada a una importante contractura muscular, especialmente del músculo esternocleidomastoideo, que obliga a colocar el cuello en una posición antálgica de inclinación lateral y rotación heterolateral.
  • Dorsalgia: dolor en la región dorsal.
  • Lumbalgia: dolor en la región lumbar. Su forma aguda es el temido lumbago, que aparece asociado a una importante contractura muscular.
  • Sacroiletitis: dolor localizado en la articulación sacroiliaca, situada en la pelvis, entre el hueso sacro y el iliaco.
  • Coxigodinia: dolor en la zona coxígea (hueso coxis, comúnmente denominado rabadilla) situado al final de la columna vertebral. Se suele acompañar de una lumbalgia y produce un dolor intenso al permanecer sentado.

Tipos de dolor de espalda según la modalidad del dolor.

Dolor agudo o episódicoDolor crónico
Aparece con los movimientos de flexión y/o extensión de la columna vertebral.

Matinal: al levantarse de la cama. Tiende a disminuir con el movimiento.

Vespertino: aumenta hacia el final del día.

Dolor que disminuye al estar tumbado o sentado.

Dolor agudo constante que no varía con la posición del cuerpo.
Dolor cuya duración es superior a 3 meses desde su aparición.

Tipos de dolor de espalda según el dolor irradiado.

El dolor de espalda puede darse de forma aislada o manifestarse asociado a otros dolores irradiados a nivel cefálico y de las extremidades. Cuando esto ocurre, indica que existe una irritación en una o en varias raíces nerviosas que tienen su origen en la columna vertebral.

Los dolores irradiados se manifiestan a menudo acompañados de hormigueos y de pérdidas de sensibilidad. Éstos son los más frecuentes:

Arnold
  • Neuralgia de Arnold: dolor de cabeza, normalmente unilateral, que se manifiesta como un dolor intenso del cuero cabelludo, originado por la compresión o irritación del nervio de Arnold, situado en la musculatura suboccipital cervical.
  • Neuralgia cervicobraquial: dolor a nivel del hombro, del brazo y del antebrazo que puede llegar hasta los dedos de la mano. Normalmente es unilateral y está ocasionado por la compresión o irritación del plexus braquial. También se denomina ‘ciática del brazo’.
Ciática
  • Ciática: dolor en la parte posterior de la pierna que puede descender hasta el gemelo y el pie. Producido por la compresión o irritación del nervio ciático.
  • Meralgia: dolor en la parte externa del muslo debido a la compresión o irritación del nervio femorocutáneo.
  • Cruralgia: dolor en la parte anterior del muslo originado por la compresión o irritación del nervio crural.

Factores de riesgo.

La existencia de patologías previas, el estilo de vida y el consumo de tóxicos son factores que predisponen a sufrir dolor de espalda.

Patologías previas

  • Desviaciones de la columna vertebral y de las extremidades: escoliosis, hipercifosis, hiperlordosis, asimetría de las extremidades inferiores, etc.
  • Alteraciones de la columna vertebral: hernia discal, estenosis del canal medular, malformaciones, etc.
  • Enfermedades reumáticas: artrosis, artritis, espondiloartritis, osteoporosis, gota, etc.
  • Patologías inflamatorias: enfermedad de Crhon, rectocolitis hemorrágica, psoriasis, etc.
  • Procesos infecciosos.
  • Enfermedades neurológicas: Parkinson, esclerosis múltiple…
  • Tumores
  • Determinados estados psicológicos: depresión, ansiedad, etc.

Estilo de vida / consumo de tóxicos

  • Alimentación inadecuada e hidratación insuficiente.
  • Sedentarismo.
  • Malas posturas mantenidas durante horas.
  • Edad.
  • Obesidad.
  • Sobrecarga física y gestos repetitivos.
  • Tabaquismo.
  • Alcoholismo.

¿Cuáles son las causas de esta afección?

Los síntomas del dolor de espalda pueden ser parecidos de un caso a otro, sin embargo, la etiología es específca en cada uno de ellos. Podemos clasificar las causas del dolor de espalda en 4 grandes grupos:

1. Causas físicas: traumatismos, excesos físicos, movilidad insuficiente, gestos repetitios, solicitaciones mecánicas del día a día, etc.

2. Causas posturales: la postura del cuerpo está definida por determinados receptores sensoriales: ojos, oído interno, superficies dentarias y articulación de la mandíbula y plantas de los pies. Toda alteración en su funcionamiento tienen una repercusión en la postura del cuerpo que, a la larga, generará dolor de espalda.

3. Causas viscerales: el estado funcional de cada uno de los órganos corporales (ya sean órganos digestivos, urinarios, ginecológicos, respiratorios, cardiacos, etc) tiene un impacto directo sobre la columna vertebral. 

4. Causas psicosomáticas: La somatización es la expresión física mediante alteraciones funcionales y dolor corporal del malestar psicológico que no hemos procesado o evacuado de una manera adecuada. Dicho de otra manera y utilizando una frase de lo más ilustrativa “el cuerpo grita lo que la boca calla”. Este estrés emocional se materializa en el cuerpo originando bloqueos articulares, contracturas musculares, disfunciones orgánicas y dolor.

¿Cómo se origina el dolor de espalda?

Las diversas causas asociadas a la existencia de factores de riesgo alteran la mecánica de la columna vertebral provocando bloqueos y pérdidas de movilidad en determinadas articulaciones vertebrales. El cuerpo reacciona haciendo que otras articulaciones vertebrales compensen dicho déficit aumentando su movilidad. Como resultado, estas últimas zonas hipermóviles van a sufrir un exceso de solicitaciones mecánicas, por lo que terminan infamándose y generando dolor. De forma refleja, el cuerpo activará la musculatura local aumentando su tono muscular, lo que originará contracturas, desequilibrios musculares y dolor.

Tratamiento del dolor de espalda.

Un tratamiento eficaz deberá dirigirse a la causa del dolor de espalda con el fin de restablecer la mecánica normal de la columna vertebral y del conjunto del cuerpo. Los tratamientos más usuales son: el farmacológico, el físico y el quirúrigico:

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1. Tratamiento físico: la fisioterapia y la osteopatía son herramientas eficaces para el tratamiento del dolor de espalda. En primer lugar, localizaremos las articulaciones y estructuras hipomóviles, que han causado el desequilibrio mecánico de la columna vertebral realizando pruebas de movilidad y de palpación de la espalda. En segundo lugar, devolveremos la movilidad fisiológica a las vértebras y a los tejidos causantes de la disfunción y del dolor utilizando técnicas manuales específcas e indoloras.  El paciente notará una mejoría inmediata y, al cabo de unas horas, recuperará su capacidad funcional. Pincha aquí para saber más sobre la fisioterapia y la osteopatía que realizamos en nuestro centro.

2. Tratamiento farmacológico: consiste, principalmente, en el uso de analgésicos (AINE) y de relajantes musculares (benzodiacepinas). El objetivo es reducir el dolor y la inflamación de las articulaciones de la columna vertebral. Sin embargo, se trata de un tratamiento dirigido al síntoma (el dolor) y no a la causa (el desequilibrio mecánico de la columna vertebral). Es especialmente útil cuando se combina con fisioterapia y osteopatía. De lo contrario, sería como tratar una caries con analgésicos sin ocuparse de la infección bacteriana que la origina.

3. Tratamiento quirúrgico: es menos utilizado que los anteriores y está indicado en ciertos dolores de espalda originados por patologías más graves cómo ciertas malformaciones de la columna vertebral, estenosis severa del canal medular, tumores vertebrales, hernias discales de mala evolución, etc.

¿Cómo prevenir el dolor de espalda?

En la mayoría de los casos el dolor de espalda, y todas las limitaciones en la vida cotidiana que conlleva, puede prevenirse siguiendo estos puntos:

1. Una sesión de osteopatía cada seis meses evitará que las  disfunciones vertebrales que aparezcan en tu día a día evolucionen hasta producir dolor. Si tienes patologías previas que faciliten la aparición de dolores de espalda, es posible que la frecuencia aconsejable de las sesiones sea algo mayor. 

2. Adoptar hábitos saludables que disminuyan la incidencia de los factores de riesgo. Los más importantes son: 

  • Llevar una alimentación y una hidratación saludables y asegurar un descanso suficiente y reparador es imprescindible para que el cuerpo funcione de forma adecuada y pueda mantener una buena dinámica vertebral, limitando la aparición del dolor de espalda. 
  • Adaptar el puesto de trabajo como la casa y tomar consciencia de cómo funciona el cuerpo es la fundamental para poder adoptar posturas saludables fácilmente. Actualmente, es un tema de consulta recurrente entre mis pacientes dada la situación de pandemia dónde el teletrabajo es tan usual.
  • Realizar una actividad física regular y adaptada a tus capacidades. En ocasiones la elección de la actividad física ideal no resulta fácil. ¿Cuál es la que más te conviene? Te aconsejo que tu actividad física te haga pasar un buen rato: que disfrutes practicándola, que te sea cómoda (cerca de tu trabajo o de tu casa) ya que la idea es que la mantengas a largo plazo y que te haga trabajar la respiración y los estiramientos de manera global. 

Conviene tener en cuenta estos apartados para conseguir un bienestar vertebral que te permita disfrutar de la vida sin dolores.

En próximas entradas abordaremos cada uno de estos apartados de una forma muy práctica (alimentación y descanso, ergonomía y toma de consciencia corporal y actividad física adaptada) para que podamos empezar cuanto antes a mejorar nuestra calidad de vida.

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